Verde, Blanca y Negra





Si el 8 de septiembre es el día de ponerse el traje de domingo y escuchar discursos, el 25 de marzo es el día de ponerse la gorra de faena y recordar que, una vez, esta tierra fue el centro del mundo por razones que no tenían que ver con conquistadores montados a caballo.

Hablemos de por qué esta fecha es el "verdadero" Día de Extremadura.

Marzo de 1936. Mientras en Madrid los políticos discutían en el Congreso, en Extremadura unos 60.000 campesinos dijeron: "¿Ves esa tierra que no se siembra porque el señorito está en el casino? Pues hoy es nuestra".

Sin disparar un tiro, con la calma de quien sabe que la tierra es de quien la suda, ocuparon miles de fincas. Fue el mayor acción organizada de la historia de España.


¿Por qué no es la fecha oficial? Pues porque la política tiene miedo a las fechas con memoria. El 8 de septiembre es cómodo; hay una virgen, hay flores y hay fiesta. El 25 de marzo, en cambio, recuerda cosas incómodas. La reforma agraria: Esa asignatura que Extremadura siempre tiene pendiente mientras vemos cómo las placas solares de las multinacionales ocupan ahora el sitio que antes querían los yunteros. La autoestima regional: Celebrar el 25 de marzo es admitir que no necesitamos que nadie nos "regale" una autonomía desde un despacho; que ya nos la ganamos nosotros en el campo. El "eterno retorno": En 1936 pedíamos tierra; en 2026 pedimos un tren que no se pare en mitad del campo y una conexión a internet que no dependa de la dirección del viento. Los problemas cambian, pero la sensación de ser el "patio trasero" sigue ahí.


Durante décadas, esta fecha fue enterrada bajo la alfombra de la historia. Daba miedo. Pero la historia es como una encina: por mucho que la podes, las raíces siguen ahí. Reivindicar el 25 de marzo es recordar que Extremadura no es solo una postal de castillos y dehesas para que los turistas se hagan fotos; es una tierra que sabe lo que es luchar por el pan y la dignidad.


Celebramos el 25 de marzo porque nos gusta llevar la contraria y porque tenemos memoria. Porque somos nietos de quienes no tenían nada y lo quisieron todo. Porque la identidad extremeña no es solo un himno, es saber que nadie nos ha regalado nunca nada. Porque, puestos a elegir un día, mejor elegir uno donde el pueblo fue el protagonista y no los figurantes de un desfile.

¡Feliz 25 de marzo! La tierra para quien la trabaja, y el orgullo para quien sabe de dónde viene.












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