Luis Pastor nos enseña a mandar a paseo la represión




Asistir a la charla del cantautor Luis Pastor fue una de esas sorpresas muy agradables que te regala la vida. Al principio, la clase se presentaba como una actividad más de la agenda, de esas a las que vas sin saber muy bien qué esperar, pero terminó siendo una gran experiencia. Sinceramente, fue mucho mejor de lo que me imaginaba antes de entrar al salón.

Desde el primer minuto, Luis Pastor dejó claro que aquello no iba a ser una conferencia aburrida. Se olvidó de los discursos típicos donde alguien cuenta su vida con fechas y datos fríos; en lugar de eso, decidió convertir su historia en algo artístico. Empezó recitando un poema sobre su niñez y juventud, y a partir de ahí fue uniendo sus recuerdos, sus vivencias y sus reflexiones poco a poco. Logró que toda su trayectoria no fuera solo un repaso de hechos, sino un relato poético que nos tenía a todos enganchados.

Durante la charla, nos llevó a sus inicios en la música, una época marcada por las grandes dificultades que existían para cantar, publicar canciones o dar conciertos debido a la censura y a las injusticias de la dictadura. Lo más valioso de su testimonio no fue solo lo que contaba, sino cómo nos transmitía lo difícil que era vivir en un tiempo donde la libertad estaba prohibida. Nos hizo entender que, en aquel entonces, decir lo que pensabas, militar en una causa, amar sin permiso o mostrar afecto en público podía traerte problemas muy graves. Nos lanzó una reflexión que se me quedó muy grabada: nos hizo ver lo extraño que era que, en el colegio o en la vida, nos enseñaran tantas materias y normas, pero que nadie nos enseñara algo tan básico y esencial como a quererse o a relacionarse en total libertad.

Luis no evitó contar los momentos más duros y oscuros de su pasado. Recordó los castigos físicos y psicológicos, las veces que lo persiguieron por defender sus ideas y un montón
de situaciones del día a día que, para los jóvenes de ahora, parecen sacadas de una película antigua. Escuchar todo esto de su propia boca, con la voz de quien de verdad lo sufrió, hizo que la historia dejara de ser algo lejano de los libros y se convirtiera en algo muy real y cercano. Fue un golpe de realidad que me hizo valorar mucho más las libertades que hoy damos por hecho, como el derecho a expresarnos sin miedo o a vivir sin la sombra del castigo.

Me sorprendió mucho la facilidad con la que Luis supo hacer el encuentro dinámico y emocionante. No se hizo pesado en ningún momento; mezclaba sus explicaciones con poemas y con canciones tocadas con su guitarra, manteniendo a todo el público muy atento. El final fue de diez: terminó con otro poema y varias de sus canciones más conocidas. En ese momento, la distancia entre él y nosotros desapareció y acabamos todos cantando juntos, creando un ambiente muy cálido y especial. Conectamos tanto que el mismísimo Luis Pastor nos invito a pasarnos algún día a su pueblo a tomarnos algo en su casa!!!

Además, el día tuvo un detalle muy bonito para nosotros. Antes de que empezara la charla, los estudiantes de Educación Social nos organizamos para hacer una pequeña acción. Entramos a la sala con carteles en contra de la guerra y pidiendo la paz, intentando que la gente pensara sobre este tema. Fue muy gratificante ver cómo nuestro gesto conectaba perfectamente con el espíritu de lucha y de defensa de los derechos humanos que Luis lleva años transmitiendo con su música.

Después de la parte principal, tuvimos un rato de preguntas muy interesante. Fue el momento perfecto para conocer mejor su visión del mundo y también algunos aspectos más personales, como lo mucho que la música le ha ayudado en sus momentos difíciles o el orgullo que siente al ver que su hijo también ha seguido el camino del arte desde muy joven.

Fue una experiencia increíble que fue mucho más allá de conocer a un artista famoso. Me llevé la lección de haber visto otra forma de contar la vida, donde el arte sirve para recordar el pasado, despertar nuestra conciencia y ayudarnos a empatizar con los demás. Creo que este tipo de testimonios deberían escucharse mucho más en las aulas y en la sociedad, porque nos ayudan a entender de dónde venimos y a recordar lo importante que es defender los derechos y la libertad que hoy tenemos. 

Por aquí os dejo algunas fotos y vídeos que grabé durante el encuentro para que podáis ver un poquito de lo que vivimos.











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