Mi nombre es Israe Laaraba Idrissi. Soy de un pequeño pero muy bonito pueblo llamado Losar de la Vera, un lugar al que le tengo mucho cariño. Desde hace casi tres años vivo en Cáceres (domingo- viernes), ya que me trasladé aquí por mis estudios, y con el tiempo se ha convertido en una ciudad que me encanta y en la que me siento muy a gusto.
Después de terminar el Bachillerato de Humanidades, no tenía claro qué estudiar. Sabía que quería dedicarme a algo relacionado con lo social, pero no sabía exactamente el qué. Por eso decidí cursar el Grado de Integración Social en el IES Al-Qázeres, en Cáceres. Hoy puedo decir que fue una de las mejores decisiones que he tomado, ya que este grado me ayudó a conocerme mejor, a entender la sociedad en la que vivimos y a valorar a personas que muchas veces son tratadas como diferentes.
Durante el grado realicé prácticas en primero y segundo curso. En primero estuve en Soguiba, donde conocí el mundo de la cooperación internacional, algo que desde entonces se convirtió en una de mis metas personales y profesionales. En segundo curso hice las prácticas en Cáritas Española, una experiencia muy importante para mí, ya que al terminar conseguí un trabajo temporal.
En Cáritas desarrollé tareas como el seguimiento y desarrollo del programa de inmigrantes, la acogida de personas usuarias, la preparación y dinamización de talleres, acompañamientos individuales y grupales, elaboración de PIA (Plan de Intervención Adaptado) e informes sociales, tramitación de tarjeta sanitaria, coordinación con recursos comunitarios y la gestión y mantenimiento de pisos de alojamiento temporal.
Gracias a esta formación tuve claras tres cosas. La primera, que mi vocación por lo social es firme y que quiero seguir formándome, por lo que Educación Social es la carrera que realmente quiero estudiar. La segunda, que aunque me gusta trabajar con cualquier colectivo, tengo una especial afinidad con el colectivo migrante, y que hablar francés y árabe me ayuda mucho a comunicarme. Y la tercera, que en el futuro me gustaría seguir formándome y trabajar en ámbitos relacionados con la cooperación internacional o la educación para el desarrollo.
Este año he empezado la carrera de Educación Social en la UEx y no puedo estar más contenta. Me gustan mucho las asignaturas, sobre todo psicología, sociología y antropología. Las TIC me dan un poco de respeto porque no se me dan muy bien, pero estoy aprendiendo poco a poco.
A nivel personal, me considero una persona tranquila pero muy habladora cuando tengo confianza. Soy alegre, divertida y bastante despistada, aunque cuando tengo que trabajar soy responsable y me lo tomo en serio. A veces me cuesta no dejar las cosas para el último momento, algo que intento mejorar cada día.
En cuanto a mis gustos, me considero bastante básica: me encanta leer (la mayor parte de mis ahorros se van en libros), dormir la siesta, ver fútbol y animar tanto al Real Madrid como a la Selección marroquí o la española. Me apasiona la música de todo tipo; cualquiera que entre en mi lista de Spotify pensaría que tengo varias nacionalidades y una edad que va desde los 16 hasta los 87 años. También me gusta mucho la repostería, aunque solo cocinar dulces; para el resto soy bastante nefasta, por lo que actualmente sobrevivo a base de táperes y Uber Eats.
Me encanta debatir, siempre que esté informada del tema, y hablar de política y de las cuestiones sociales que afectan a nuestra realidad.
Además, me apasiona viajar. He tenido la oportunidad de visitar Francia, Bélgica, Andorra, Marruecos, distintas partes de España y Senegal. Este último viaje lo realicé gracias a un voluntariado con Hahatay de 15 días ofrecido durante el Grado de Integración Social, y fue, sin duda, la mejor experiencia de mi vida. Senegal y su gente se ganaron una gran parte de mi corazón, y estoy deseando volver.
Para terminar, me considero una persona con muchas ganas de aprender, de crecer y de aportar algo bueno a la sociedad. Tengo claro que el camino que he elegido es el que me hace feliz, y espero poder seguir formándome y trabajando para acompañar, apoyar y dar voz a las personas que más lo necesitan.
Corto y cierro, que Vicenta ha traído pastas y Marisa ya ha abierto el chinchón. ¡Hasta luego!
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